Open Doors Day in Strasbourg. Debate in Hemicycle

La Unión Europea pasó en pañales mucho tiempo, durante su adolescencia ha aprovechado a tomar consejos de sus socios y ahora debe liderar el siglo XXI. 

Se dice que uno de los propósitos del buen maestro es ver como sus propios alumnos aprenden lo máximo para finalmente llegar a superarlo.

En la Unión Europea hemos pasado por esa fase de aprendizaje, sólo nos queda despegar de forma conjunta. Los Estados Nacionales se quedan pequeños para esta labor, nuestros educadores están en horas bajas y es el momento de hacerlo por distintas razones:

Nos hemos podido librar de la almorrana que suponía el Reino Unido en las negociaciones, toca ser fuertes y dejarles claro no sólo a ellos, sino a otros países con regímenes especiales como Suiza o Dinamarca que: o se está dentro o fuera; que la UE a la carta ya se acabó, porque la integración ya está llegando al límite en lo económico y ahora toca jugar en el terreno más importante: el político. Y para poder abrir un nuevo capítulo, el anterior tiene que estar bien cerrado: no podemos tener países dentro de la Unión Europea pero fuera de la Unión Monetaria.

Asimismo se ha visto que los simplísimos políticos están próximos a agotarse. Marine Le Pen, Donald Trump, Theresa May aunque puedan parecer diferentes por su máscara transgresora, son la misma basura que pareció superada hace decenios. El hartazgo hacia la clase política ha hecho que proliferen estos personajes, pero son un paso intermedio porque si algo está claro es que el siglo XXI no puede estar escrito en términos de odio.

Y estoy seguro que este paso rupturista, dará pié al verdadero cambio reformista: la integración europea y el análisis empírico como eje político.

A veces, parece que desde las instituciones políticas se ignora el nivel de información y conocimiento que tenemos en este siglo. Se abren debates ideológicos a los que se dedica mucho tiempo y en realidad, pueden tener respuesta matemática. Las ciencias sociales hoy en día, trabajan mano a mano con métodos analíticos, y aunque los resultados no sean al 100% fiables porque la conducta humana es impredecible, sí que nos aportan una buena aproximación.

¿Qué necesidad hay de discutir sobre algo si los principales estudios científicos arrojan el mismo resultado?

En un futuro, los grupos políticos ganarán votos en función del prestigio que tienen sus analistas. La ideología perderá peso, el debate ya no será si los gays pueden casarse o no, porque la libertad individual será base de todo grupo político.

En este contexto es donde una UE ya mayor de edad, debe sembrar las semillas de fraternidad, respeto a la diversidad, unión y paz, para hacer de este mundo un lugar mejor.

Es un reto complicado, pues no hablamos la misma lengua ni tenemos las mismas costumbres, pero eso más que un obstáculo es algo enriquecedor y de lo que debemos sentirnos orgullosos.

Al final la Unión Europea no es más que la unión de las personas que la componen, y antes de ponernos a criticar este proyecto apasionante y querer destruir la casa porque el techo tiene una gotera, tenemos la oportunidad de definir el porvenir de esta Unión.

“¡Mi venganza es fraternidad! ¡No más fronteras! ¡El Rin para todos! ¡Seamos la misma república, seamos los Estados Unidos de Europa, seamos la federación continental, seamos libertad europea, seamos paz universal!’’

Victor Hugo.

 

Foto| Open doors day in Strasbourg |Parlamento Europeo