alejandro_otono_web

Por suerte, parece que el verano ya se ha ido. Aún viviendo en Asturias este año ha parecido que en vez de 3 meses ha durado seis y es que, hasta que no rasca el frío; hasta que el cristal del coche no se empieza a empañar un poquito por la temperatura, no se puede decir que el Otoño haya llegado.

Lo peculiar de este tiempo, es que el fresquete se combina con días de sol y es entonces cuando el sol se valora más que nunca. Así fue ese día (hará unas dos semanas) Rodrigo acababa de recibir en casa su nueva cámara y me convenció para salir a hacer fotos. Era un día entre sol y nubes y con algo de viento a rachas.

Sé lo importante que es para él la fotografía y por eso ese día tenía actitud positiva hacia salir a que hiciera fotos en el prado de enfrente de casa. Me convencí de que tenía que dejarme llevar y controlar por él porque así seguro que estaría contento haciendo lo que más le gusta.

Todo iba genial hasta que me hizo tirar al suelo para hacerme esta foto; tenía una vergüenza que me moría porque no paraban de pasar universitarios que salían de clase.

Viendo que no había remedio y que estaba convencido de querer hacer esta foto me dejé llevar, cerré los ojos y también los oídos. Y esto es lo que finalmente salió. Mereció la pena.