La liberté

Últimamente, sobretodo tras la crisis económica mucha gente parece haber encontrado el culpable de todos los males de la humanidad.

Qué malo tiene que ser eso que llaman liberalismo;  qué bien se debería vivir con lo contrario, pero… ¿Qué es lo contrario de la libertad?

Desde que empecé a estudiar economía este es un debate no resuelto en el que no sólo economistas se atreven a entrar… todo el mundo tiene la palabra neoliberalismo en su boca para cargar de responsabilidad a una expresión tan bonita y que en principio debería ser uno de los pilares de la vida moderna: la libertad.

Independientemente de lo que sea eso que llaman neoliberalismo (yo todavía no lo sé). En este artículo que bien se podría llamar ”Economía para parbulitos” (tampoco estoy en un nivel mucho más alto) pretendo explicar con ayuda de mis apuntes de Economía Mundial de primero de carrera porqué el librecomercio es beneficioso para la sociedad.

QUIEN MUCHO ABARCA, POCO APRIETA” 

Aquí está el resumen de todo este artículo. ¿Entiendes el concepto?, ¿Te imaginas tener que fabricar en tu unidad familiar todo lo que consumes?, ¿No te agobias sólo de pensarlo? Aplica eso a gran escala: ese agobio y esa imposibilidad es lo que siente la gente que vive en países con regímenes cerrados.

Hay un régimen autárquico que nunca podremos flanquear: el régimen de la propia tierra. A falta de que la NASA o la Agencia Espacial Europea me quiten la razón, no podremos realizar intercambios con el exterior.

Pero abstrayéndonos un poco: imagina que eres el gobernador del universo… el planeta tierra en el que vives comienza a poder hacer intercambios con saturno dónde se ha descubierto que tras una perforación en la capa superior se pueden encontrar cientos de miles de kilos de coltán, un mineral muy escaso en tu planeta tierra: ¿Qué harías como gobernador?

Tan sencillo como traer coltán de saturno para el planeta tierra. ¿Y qué pasará con el precio? Pues que al haber más, será más barato, la gente podrá tener móviles de última gama, más asequibles y gastar más dinero en su hobby favorito, por lo tanto, tendrás habitantes más felices.

Vamos a ver esto que parece tan sencillo sobre un gráfico:

1.

El precio antes del comercio es el precio ”de autarquía”; aquel que habría en el punto de equilibrio entre oferta interna y demanda interna. Y los excedentes son la diferencia entre lo que los consumidores están dispuestos a pagar y lo que realmente pagan; por ejemplo, en el pico superior hay unos consumidores con mucho recorrido de excedente porque estaban dispuestos a pagarlo carísimo y sin embargo, lo pagan al precio marcado: en resumen, cuanto más excedente mejor, más bienestar.

Tras el comercio la curva de oferta se desplaza y nos marca una nueva situación de equilibrio con un precio más bajo.

 

 

De forma que esto configuraría una nueva situación tal que así:

2.

Ahora el excedente es toda el área azul. El consumidor le ha ”quitado” un cachito de excedente al productor: ahora el productor interno gana menos y el consumidor lo paga más barato y además hay un área ”D” que se definiría como las ganancias netas del librecomercio: aquello que no se traspasa, sino que se crea. Es una ganancia pura de bienestar fruto del comercio.

 

 

 

 

 

El librecomercio y la tecnología son las variables que han explicado que tras un crecimiento exponencial de la población, tengamos la capacidad de alimentar, vestir y satisfacer las necesidades de toda esa gente. La ratio Producción/Población no sólo se ha mantenido durante este tiempo sino que ha aumentado.

 

Crecimiento PIB-Población

Y con este argumento ¿Cómo es que los países continúan protegiéndose? Pues a ver, hay argumentos con cierta base racional: como la protección a una industria naciente para que después ya vuele por si sola en un mercado internacional o la protección de colectivos perjudicados por el comercio (recordemos que los productores nacionales de acero, también en nuestro modelo, pierden dinero) y otros argumentos que son puro egoísmo.

¿Qué defiende de forma tradicional la izquierda radical? Pues básicamente lo que nos proponen es una protección al exterior, y un mantenimiento de la exportación. En otras palabras: joder a nuestros vecinos, a otros países. Por este motivo hasta los países más favorables al librecomercio siguen teniendo aranceles, ya que hay otros que se continuan protegiendo y el campo de juego no está del todo nivelado. Pero la clave no es responder a la defensiva con más protección (históricamente esto ha sido un desastre) sino promover el librecomercio para que se produzcan los reajustes necesarios que nos lleven a una sociedad de la abundancia.

Cualquier duda, incluida las de los hermanos Garzón si las tuviesen, puedo enviar los apuntes completos a quien me los pida.

Díaz, J. (2006). 1st ed. [PDF] Disponible en: http://webprofesores.iese.edu/jdiaz/ecmun.pdf [Accessed 19 Aug. 2016].