Barranco

Realmente estoy harto y daré gracias a Dios que no estudio filología porque sino estaría imposible.

A veces, cuando leo un titular de Facebook me gusta entrar a ver qué escribe la gente; salvo cuando me llevo alguna alegría (como encontrar algún comentario de mi amiga Janeth) siempre suelo hacer lo mismo: observo de forma pasiva, me cabreo, salgo y a otra cosa mariposa.

Lo peor es cuando veo algo que no me lo lleva el cuerpo, como hoy que me encontré con este comentario tras el titular ‘’La cuenta del Ejercito de Tierra bloquea al político Alberto Garzón’’.

cesar

¿Cómo se puede ser tan abrupto? Mientras empiezas a leer el texto te da la sensación de estar empezando a caminar por un terreno de piedras, de apoyos falsos, de cortes, de pendientes que sabes dónde empiezan pero no dónde acaban…

No se trata de una valoración política pero… ¿De dónde viene ese empeño por no hacerse entender? A caso, ¿La razón entiende de terminología? NO. La terminología es una construcción que se toma prestada mientras que la razón es algo que se tiene o no.

Podemos tener un vocabulario rico; pero esa terminología hay que saber dónde colocarla. En definitiva, ser culto lingüísticamente no es una cuestión cuantitativa sino una cuestión de adecuación: ¿Cómo de bien puedo llegar a encajar las palabras en cada contexto?

Como decía Pérez Reverte: ‘’La gente ignorante es la más osada’’.  Puedes tener decenas de faltas de ortografía y hacerte entender mejor que el cateto del comentario, que se levanta cada mañana a buscar palabrejas enrevesadas en el diccionario: ¡Qué triste!