Tus palabras tienen poder, úsalas con sabiduría.

La marginación es una experiencia dramática por la que la mayoría hemos pasado: el no sentirte parte del grupo en el que estás obligado a permanecer, el sentir que no te dejan formar parte de él por mucho que lo intentes; nunca eres bienvenido.

 

Es un sentimiento terrible; para mí, de los peores. Se suele relacionar siempre con gente joven, con niños pero la realidad es que la marginación se puede experimentar en cualquier momento de la vida: O acaso, ¿hay peor marginación que la que pueden sentir las personas mayores cuando ya no les hacen sentir parte de su familia?
Detrás de un marginado siempre hay unos marginadores; aquellas personas que sin motivo de relevancia deciden dejarte al margen. Personas que saben que te hacen un gran daño pero no les importa, no les importas.

 

Lo que no saben esas personas es que posiblemente te estén dando la oportunidad de tu vida: te están obligando a ver las cosas desde el margen, a abstraerte de tu realidad más próxima y ver el funcionamiento de la sociedad, el comportamiento de las personas desde otro nivel; lo más sorprendente de esto, es que te están haciendo tan grande que te están obligando a situarte por encima de ellos, a ser su Dios y entender porqué se comportan así.

 

Esto es algo que en sociología se conoce: las dramáticas experiencias de marginación, pueden cambiarte la vida y no siempre para peor. Es un desengaño forzado, una visión panorámica de la que hay que aprovecharse.

 

No son pocos los ejemplos de personas que han sentido esto: pensadores, empresarios… Gente que como Adele o Lady Gaga entienden el funcionamiento de la sociedad y encuentran la forma de explotar esa sabiduría incluso en términos económicos.

 

Si te estás sintiendo marginado: intenta aprovechar esa oportunidad que ya tienes, porque muy probablemente te deje ver las cosas tan por encima de tus discriminadores que en poco tiempo los podrás pisotear.