S3i alguien me conoce bien, sabrá que me encanta el café. americano, espresso, hecho con cafetera italiana… de hecho, mi regalo al terminar la selectividad fue un molinillo de café de muelas mecánicas (de los que no queman los granos). Y Rodrigo hace poco me regaló una preciosa cafetera.

No soy un catador de café, no tomo café de 50€/kg  ni soy un repipi pero disfruto cuando es un café medianamente rico; una tarea casi imposible en el 80% de los bares y cafeterías españoles.

Al igual que con lo cruasanes, los cafés no son nuestro fuerte. Nos puede gustar de una forma u otra y que esto forme parte de nuestra identidad como país. Pero como poco, nos tiene que gustar bien hecho… ya sabes, sin que se haya cometido ningún crimen en su elaboración. Estos son algunos de los que suelen hacerse:

Crimen 1 (Y por ello, más grave): UTILIZAR CAFÉ TORREFACTO.

Puaj, puaj, puajjjj!!! El café torrefacto es aquel que durante el proceso de tueste se ha llevado al extremo en tiempos y al que además se le ha añadido azúcar que finalmente se carboniza tanto, que se convierte en un producto cancerígeno. No es ninguna broma, en varios países del mundo está prohibido por este motivo. Este café tenía sentido en los años de guerra y posguerra en los que que con un poquito de café -ya que sale negro como el petróleo- y mucha agua parecía que estabas tomando un auténtico café. Pero hoy en día, es lamentable tener que soportar su sabor, en ocasiones y lugares -princpalmente al sur- en mezclas superiores al 40%.

 

Crimen 2: Lava volcánica.

He dicho que me encanta el café y por eso, cuando lo pido, estoy deseando tomarlo. Sí, me gusta que esté calentito; que si entras a un bar desde la calle en un día frio, la tacita te caliente las manos. Pero en muchos bares, en vez de café sirven auténtica lava volcánica: si pruebas a poner las manos en la taza dejas el pellejo en ella. Tienes que esperar 20 minutos para el primer sorbo -todavía ardiente- y 45 para el último trago. Más que nada es horrible porque no te deja apreciar el sabor del buen café ni disfrutar el momento. Los auténticos baristas, suelen utilizar un termómetro; porque la temperatura perfecta para saborear un café está estudiada.

 

Crimen 3: (2×1)  El panarello trabaja solo y la leche se recicla.

El panarello es ese tubo metálico que echa vapor de agua a gran presión y temperatura para darle la calentura y la textura exacta a la leche. Es costumbre ver que dejan la jarra de leche con el panarello a todo gas mientras ellos pasan el paño a la barra. El resultado suele ser que la leche deja de ser leche líquida para convertirse en burbujonas de leche hirviente. Un café con leche bien hecho tiene su cremosidad, que hace que entre solo y que en conjunto tenga la misma textura; no que la parte superior sean burbujas y después, un café con leche que parece calentado en microondas.

La leche cuando se somete al panarello sufre un cambio en su composición, (tal vez otras personas os puedan explicar mejor) que si se hace bien, la sensación es que la leche acaba más cremosa. Es por eso que ese cambio se puede hacer una vez: no veinte. No creo ni tan siquiera que sea muy higiénico el reciclar la leche de una jarra una vez que se ha enfriado: esos cambios de temperaturas deben de ser una orgía de microbios.

 

Crimen 4: Dos sobres de azúcar.

El consumo de azúcar en los países desarrollados parece estar creciendo exponencialmente. Al parecer las cafeterías ya se han dado cuenta y ahora acostumbran a poner dos sobres de 8 gr de azúcar. Lo cual sería como echarle tres cucharaditas y pico al café. Hacedme caso: el buen café no necesita de azúcar, y menos de tanto azúcar. Antes de hacer eso, cómprate unos caramelos de café porque el resultado va a ser el mismo y además, ahorras. El azúcar con café -el cual yo solo tomo si me sirven torrefacto- a parte de hacer insana una bebida que de por si tiene decenas de propiedades, estropea su sabor.

Mi recomendación es que probéis a tomar cada vez menos azúcar hasta desterrarlo del café; acabaréis tomando por repugnante el café con azúcar. ¿De verdad crees que la CocaCola está mejor que la Pepsi? No: es que te has acostumbrado tanto a su sabor, que confundes que sea extraño con que sea peor. De la misma forma pasa con el café.

 

Lo peor de todo es que normalmente estos crímenes no son excluyentes entre sí. Y podemos encontrarnos con los cuatro en un mismo lugar.

Al final lo que me encantaría lograr con este artículo es que esto llegue a esos lugares, a esos bares y cafeterías que a parte de cometer crímenes todos los días, nos los están haciendo interiorizar de tal forma que vamos a llegar a perder el buen gusto.

Si tienes un bar o cafetería: ¡HAZ EL CAMBIO! El café de tueste natural no es mucho más caro que el torrefacto, la energía que derrochas hirviendo la leche la puedes utilizar para otras cosas, ahórrate un sobrecillo de azúcar; ayudaras a que ese consumo desproporcionado no se convierta en un hábito.